Doce ciudades españolas, entre ellas Salamanca, convocan una concentración para exigir el fin de la guerra en Siria

img-20161201-wa0013Desde Barcelona, Madrid, Gijón, Valencia, Menorca, Zaragoza, Toledo, Salamanca, Tenerife, Ávila, Málaga y Sevilla (y a falta de confirmar, otras 4 ciudades: Béjar, Castellón, Lérida y La Coruña) se ha convocado una concentración el día 12 de diciembre para mostrar el rechazo a la guerra en Siria y exigir responsabilidades tanto al Gobierno de España como a la Unión Europea.
Bajo el lema ‘Siria. No a la guerra’, las concentraciones están previstas para el próximo lunes 12 de diciembre entre las 18:30 y las 19:30 horas. La convocatoria, promovida a través de redes sociales y a título particular en la mayoría de los casos, denuncia la indiferencia y el silencio de la comunidad internacional ante una guerra que se ha cobrado más de 470.000 víctimas, ha provocado 11 millones de desplazados y ha sumido al país en una crisis humanitaria sin precedentes.
Los organizadores “somos ciudadanos que hemos convocado la movilización a título personal en la mayoría de las ciudades, aunque en algunas de ellas el encuentro ha sido promovido por la plataforma Bienvenidos Refugiados de la localidad o por el Colectivo para la Paz en el caso de Toledo o la Asamblea de Apoyo a Personas Migrantes en Salamanca”

Manifiesto íntegro firmado por los convocantes

Formamos parte de la multitud avergonzada de esta Europa Fortaleza que se amuralla y que vulnera la legislación internacional sobre derechos humanos.

Y es que no sufrimos de ceguera ante lo que está ocurriendo y por eso hoy nos hemos convocado de nuevo simultáneamente en las principales plazas de las ciudades para unir nuestras voces en un solo grito: NO A LA GUERRA.

En el marco de las revueltas árabes y de las posteriores contrarrevoluciones, Siria sufre, desde hace más de 5 años, una cruel guerra, en la que ya han muerto más de 470.000 personas y que ha causado más de 11 millones de personas desplazadas y refugiadas en el interior del país, en los países vecinos y miles de muertes en el mar Mediterráneo.

La guerra en Siria ha provocado una de las mayores crisis humanitarias, la mayor después de la II Guerra Mundial, de tal manera que tanto organismos internacionales como ONG’s y personas voluntarias han condenado no sólo la escasa implicación de Europa en las ayudas, sino también las devoluciones en las fronteras terrestres y marítimas, el lento acceso a procedimientos de asilo efectivos y las inadecuadas condiciones de acogida.

Las causas y los responsables del conflicto son diversos: la existencia de un gobierno autoritario y represivo (que comenzó reprimiendo las protestas populares y pacíficas y desencadenando enfrentamientos violentos), los llamados grupos yihadistas, y la injerencia de potencias extranjeras (Rusia, Irán, Arabia Saudita, Turquía, Francia, EEUU, Israel…) que lejos de dirigir sus acciones hacia la paz, provocan aún más muertes, más destrucción y dificultan aún más la posibilidad de una salida democrática al conflicto.

Cualquier solución debe pasar por el respeto de los derechos y libertades de los diversos pueblos y habitantes de la región.

Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo de Siria y la voluntad de presionar para que se produzca una salida de la guerra a través del diálogo, empezando por un alto el fuego real que sea respetado para que se detengan las matanzas, provocadas muy masivamente por bombardeos aéreos sobre ciudades sitiadas donde malviven actualmente más de 970.000 personas, y para que se inicie el retorno de la población desplazada y refugiada, y la reconstrucción del país.

Una de esas ciudades sitiadas, Alepo, ya sólo con 200.000 habitantes en su interior, lleva semanas brutalmente castigada por aviones rusos con autorización del gobierno de Asad, que sigue bombardeando de forma indiscriminada a la población civil incluso cuando finalmente consigue huir del sector nordeste de la ciudad (donde ya no existen ni siquiera hospitales en pie) en lo que podría tratarse también de la mayor masacre de civiles desde la II Guerra Mundial.

No puede haber ninguna razón o justificación por parte de ninguno de los bandos armados, ninguna explicación o excusa, para el fin de los bombardeos a instalaciones médicas y a otras infraestructuras civiles, ni para impedir la llegada de ayuda, medicinas y alimentos, a la población civil.

Denunciamos el suministro de armas a la zona, en el que está implicada España, que sólo alarga el conflicto y aumenta el sufrimiento de la población. Las potencias que aportan armas son cómplices de la matanza.

Por todo lo expuesto, queremos manifestar que:

1.-Nos solidarizamos con las fuerzas democráticas del conjunto de Siria, atendiendo a su diversidad de pueblos y religiones

2- Rechazamos el uso interesado del conflicto sirio para intentar justificar actitudes y medidas xenófobas en nuestro país y en el resto de Europa

3- Exigimos un cambio fundamental en las políticas del Estado español y de la UE en cuanto a las personas refugiadas y pedimos que se cumplan el derecho internacional, los derechos humanos, y las recomendaciones de las agencias competentes de la ONU: denunciamos el acuerdo de la vergüenza entre la UE y Turquía.

4- Consideramos que hay que cambiar las políticas de asilo, de atención a la población refugiada, y de rescate marítimo. La Unión Europea y los estados deben establecer vías seguras y legales a potenciales solicitantes de asilo con el fin de garantizar el derecho a la vida y la dignidad humana en las diferentes etapas de su desplazamiento forzado, desde su país de origen, los de tránsito y su acogida.

5-Instamos a la Europa Fortaleza a que en lugar de enviar buques de guerra de la OTAN al Egeo de más de 5 metros de altura con los que no va a realizar ningún rescate en el mar, destine recursos del gasto militar para políticas civiles de acogida.

6- Exigimos un alto el fuego inmediato en Siria y el establecimiento de corredores humanitarios supervisados por organismos civiles internacionales independientes para ayudar a las poblaciones sitiadas. Abogamos por el cese definitivo del conflicto armado y la denuncia del sistema internacional que lo ha hecho posible y alentado

Esto es sólo un primer paso en una nueva movilización por la paz. Miramos hacia el 15 de febrero, aniversario de las protestas globales contra la guerra que tuvieron lugar en 2003.

¡No nos cansaremos de gritarlo por todos los medios al alcance de los hombres y mujeres de a pie!

¡NO A LA GUERRA!

 

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