Ecologistas en Acción de Salamanca pide poner fin a las autopistas urbanas

imagesCon motivo de la Semana Europea de la Movilidad de 2016, Ecologistas en Acción recuerda que es urgente que los criterios de las políticas de movilidad y urbanismo se adapten a los retos presentes y futuros de inevitable sostenibilidad ambiental, si de verdad queremos ciudades de calidad.

Ecologistas en Acción considera prioritario remodelar las vías que, actuando como verdaderas autopistas en el interior de las ciudades, fracturan el territorio e impiden avanzar hacia entornos urbanos con menor impacto ambiental y mayor calidad de vida.
Las políticas de transporte y urbanismo aplicadas durante más de 50 años en nuestros espacios urbanos, han ordenado el territorio en función de las lógicas mercantiles y financieras que el modelo de producción y consumo iba requiriendo en cada momento. Uno de sus aspectos clave fue la introducción masiva del automóvil y el rediseño urbano realizado para darle cabida. Fomentando el aumento constante de vehículos que circulan por las calles, arrinconando a su vez a otros modos más sostenibles como caminar, la bici o el transporte público.

El ensanchamiento de calzadas y la eliminación de “obstáculos” (tranvías, bulevares, árboles) crean “autopistas urbanas” que podemos encontrar en cualquier ciudad. Estas vías se convierten en barreras que fracturan y dividen barrios enteros. El elevado tráfico y la alta velocidad permitida, o tolerada, en muchos casos, hacen que resulten difíciles de atravesar y dificultan la conexión y permeabilidad entre ambos lados. Y estimulan el uso del coche, en especial si se readaptan continuamente para enfrentar su congestión, algo que sólo traslada el problema en el tiempo y consume ingentes recursos públicos. Por no hablar de los problemas de salud de las personas por los elevados niveles de ruido y contaminación del aire.

Pero podemos hacer de nuestras ciudades lugares más habitables y preparados para los retos en los que estamos inmersos. Aplicando medidas que devuelvan el espacio urbano conquistado por el automóvil a las personas, las bicicletas y el transporte público. El primero de ellos, el cambio climático: si no se reducen de verdad las emisiones de los automóviles, no podremos evitar que la temperatura media global del planeta se incremente por encima de 1,5 ºC. Por otro lado, el previsible agotamiento del petróleo origina que la economía basada en el aumento constante de su consumo, y la progresiva expansión espacial de las ciudades impulsada por coches que se desplazan desde distancias cada vez mayores, ya no resulte viable a medio plazo. Cambiar el modelo energético y económico también resulta vital.

Sobran razones para trabajar por unas ciudades menos dependientes del automóvil. Eliminar las autopistas urbanas, vestigio de unas políticas de movilidad y urbanismo obsoletas es un buen camino. En el caso salmantino, con un Plan de Movilidad Urbana, apellidado Sostenible, también se pueden tomar medidas. Reconvertir la primera ronda interior salmantina, junto a la Gran Vía y el Puente Enrique Esteban, en un espacio para el transporte público y la bicicleta como dice el Plan, o la Vía Helmántica en un verdadero paseo fluvial (eliminando asfalto claramente innecesario), por poner algunos ejemplos, puede ser nuestra contribución a la mejora de la calidad del aire propio y a mitigar el cambio climático.

 

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