Manifiesto del Movimiento Feminista de Salamanca leído el 8 de marzo en la Plaza Mayor

8 marzoHace ya 159 años que un grupo de mujeres se movilizó en Nueva York para protestar por las condiciones laborales que sufrían y desde entonces conmemoramos esa fecha. Es triste decir que, aunque algo hemos mejorado, hoy seguimos viviendo una constante pérdida de derechos y libertades. Desde el Movimiento Feminista de Salamanca luchamos contra todas las discriminaciones y por lograr la igualdad, lo hacemos junto a toda persona, colectivo, movimiento, asamblea u organización que así lo quieren y sienten.Lo que pretendemos es que se reconozcan, como tales, todos los trabajos (no remunerados) de la mujer, aunque no todos sean empleos (sí remunerados). La mujer es trabajadora en esencia y el tener que trabajar es inherente a nosotras. Tenemos que trabajar (en el amplio sentido de la palabra) el doble que los hombres para conseguir lo mismo que ellos, o por lo menos ser valoradas como ellos. El trabajo del parto (llamado así por los médicos) ya es un trabajo en sí. Y ya no hablemos de ser el puntal psicológico de la familia. Y, si a todo esto, sumamos los empleos; incluso, a veces, pluriempleos….y si seguimos sumando el hecho de tener que estar siempre justificándonos antes los demás; o el tener la necesidad de quedarnos en casa con personas a nuestro cargo, y la incertidumbre de no tener medios económicos en el futuro… Por eso reivindicamos el DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA, no sólo DE LA MUJER, porque todas somos trabajadoras.

Son muchas las causas por las que rebelarse hoy día, pero para no resultar tediosas y cargantes citaremos algunas de las más acuciantes:

– Precariedad laboral, dicho así suena muy tajante y dibuja un panorama casi esclavo que no se aleja demasiado de la realidad, si tenemos en cuenta el descenso de la tasa de actividad laboral entre las mujeres, la brecha salarial existente entre nosotras y ellos, el techo de cristal que se interpone entre nosotras y nuestro acceso a cargos directivos o de relevancia o el aumento de la temporalidad en nuestros empleos son claros ejemplos de dicha precariedad.

– Una cultura eminentemente patriarcal en la que se masculiniza algunos trabajos y se feminiza otros, cultura que se perpetúa mediante roles sexistas en medios publicitarios y educativos y a través de la falta de corresponsabilidad en el ámbito domestico y de los cuidados, eternizando la imagen de la mujer como única cuidadora. Esta imagen de mujer cuidadora, genera discriminación y desigualdad en las oportunidades a la hora de acceder a los empleos, el miedo al futuro embarazo y a la maternidad en general repele a según qué personas.

– El trabajo en el hogar sigue estando estereotipado, siendo pocos los hombres que lo desempeñan, y no deja de ser curioso que sea un trabajo en el que no se dispone de los mismo derechos ni garantías que en el resto. Las mujeres que lo desempeñan están avocadas a un régimen especial de la Seguridad Social que les priva de la posibilidad de tener acceso a la ayuda por desempleo y, una vez más, precariza la situación de la mujer en la sociedad.

– La sexualización del trabajo, que ya hemos mencionado, que delimita determinados empleos como masculinos, ha hecho que en estos tiempos de teórica recuperación económica sea la mujer la perjudicada, pues son los puestos así delimitados los que están experimentando cierto auge. Y ya que hablamos de la crisis, ésta ha afectado especialmente a la mujer, puesto que al eliminar la ayuda a la dependencia, muchas han tenido que volver a su rol de cuidadora, dejando a un lado el empleo y sin ningún tipo de solvencia económica a futuro o presente.

– No queremos pasar por alto el epítome de la discriminación: el trabajo reproductivo. No sólo parece que es necesario que nos reproduzcamos para ser una mujer al 100%, sino que además se espera que seamos nosotras quienes llevemos la carga familiar. Carga familiar que redunda en que seamos, si tenemos la suerte de tener un empleo, pluriempleadas constantes con un único sueldo y sin mayores prestaciones para nuestra jubilación o desempleo.

– Por último, sería injusto olvidar a las mujeres inmigrantes quienes cuentan con todas las desventajas ya citadas y suman la discriminación racial o xenófoba, los trabajos sin contrato y sin cotización, un techo de cristal aún más limitante dejándolas en muchas ocasiones sólo trabajos del sector servicios o de cuidadoras…

En Salamanca, presenciamos el aumento de empleos a tiempo parcial que son ocupados en su mayoría por mujeres, la dificultad de acceso a puestos mejor remunerados y una sobrecarga en las tareas del hogar y cuidado. Todas tenemos madres y abuelas que han trabajado en el campo, en la limpieza o cuidando niños porque eran los únicos trabajos que tenían a su disposición. O mujeres en la familia o cercanas que han tenido que trabajar en varios sitios para acercarse a cobrar lo mismo que su marido, sin dejar a un lado el hogar. Mujeres despedidas por quedarse embarazadas, o las que no podían ponerse enfermas o necesitaban hacer auténticos trucos de prestidigitación para llevar a los hijos al médico, porque no nos engañemos, la conciliación de la vida laboral y familiar es muchas veces una entelequia que sólo se materializa tras un juicio.

Desde el Movimiento Feminista de Salamanca llamamos a toda la sociedad a la movilización, a seguir defendiendo la igualdad y la justicia social. La lucha colectiva sigue siendo el mejor camino, el único camino disponible. Por eso agradecemos en este día señalado a todas las mujeres que nos han precedido en la lucha, a las que luchan día a día y a las que ahora se incorporan con la ilusión de construir todas juntas un mundo mejor, nuevo e igualitario.

Por todo esto, desde el Movimiento Feminista de Salamanca exigimos:

  • Que disminuya la Precariedad laboral, y las condiciones de trabajo y salario se igualen a las de los hombres.
  • Que disminuya la Brecha salarial entre hombres y mujeres que llega a un 16%.
  • Que disminuya el aumento de la temporalidad en el empleo de las mujeres.
  • Que desaparezca la Desigualdad de oportunidades y se hagan planes de empleo para mujeres mayores de 35 años, con hijos o cargas familiares o con más de 2 años en el paro.
  • Que sea menor la Sobrecarga e Invisibilidad de los cuidados, que se proporcionen guarderías y ludotecas públicas con mayor amplitud de horarios, así como centros de cuidado de personas dependientes.
  • Que se favorezca la desaparición de la ausencia de corresponsabilidad en el trabajo doméstico y de cuidados, mediante la educación desde la escuela, la publicidad,etc…
  • Que se elimine el peor acceso y condiciones de la educación, favoreciendo planes de estudios para mujeres en riesgo de exclusión, así como planes de empleo para inmigrantes, refugiadas o personas del colectivo transexual.
  • Que desaparezca la Violencia machista de los hogares y el entorno laboral, con endurecimiento de penas y seguimiento, así como planes de empleo específicos para víctimas.
  • Que desaparezca el mantenimiento de los roles sexistas en diferentes ámbitos de la vida, empezando desde la escuela.
  • Que se elimine la Cultura patriarcal de las instituciones.
  • Que se elimine la Represión del derecho a la identidad personal.
  • Que desaparezca la Expropiación del cuerpo y privación de nuestros derechos sexuales y reproductivos.
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